miércoles, 21 de marzo de 2012

1.1.1 la tecnología en la sociedad contemporánea

En la antigüedad el hombre se proponía como objetivo principal conocer la naturaleza; en la modernidad dicha intención fue cambiando hacia la voluntad de dominarla y actualmente la tecnociencia siendo un sistema de acciones eficientes cuya base es el conocimiento científico modifica al mundo no abarcando solamente la naturaleza sino a la sociedad y a los seres humanos, transformándolos. Si los seres humanos explotamos la naturaleza y nos volvemos especuladores con la vida ¿qué calidad de vida tendremos?, es más ¿será posible la vida?. Antes el saber científico buscaba la verdad, actualmente a partir de la relación con el capital, la ciencia se integra en la lógica capitalista de maximizar ganancias al menor costo, es decir, la ciencia deviene una fuerza de producción más, un momento en la circulación del capital, como señala Hacking: “Gran parte de la ciencia normal es aplicación tecnológica”. A partir del auge científico y tecnológico en el siglo pasado surgieron reflexiones críticas sobre la ciencia y la tecnología desde diferentes perspectivas: económicas, ecológicas, sociológicas, políticas, etc. Estas reflexiones se preocuparon por las consecuencias ambientales negativas de determinados experimentos científicos; los problemas éticos aparejados por ciertas líneas de investigación tales como la biotecnología, la sociotecnología, la clonación, etc.; la dependencia económica y tecnológica a las que son sometidos los países subdesarrollados así como la función ideológica y de control social que desempeñan algunas teorías. Según Echeverría con estas reflexiones surge otra corriente de pensamiento que podría denominarse “filosofía crítica de la ciencia y la tecnología”. La tecnología se ocupa de la acción humana sobre cosas y personas dando poder sobre cosas y seres humanos, y no todo poder es bueno para todos. La creación de riqueza puede tener efectos negativos. Los riesgos ecológicos, nucleares, químicos y genéticos, muchas veces intangibles y globales, acompañan a los beneficios del desarrollo y afectan a la sociedad moderna Resulta obvio que los avances tecnológicos permiten a la humanidad progresos irrenunciables, pero debemos tener en cuenta los precios a pagar y reflexionar si podemos evitar efectos negativos. La tecnociencia es un instrumento de dominio y transformación de la naturaleza y de la sociedad por eso de ella se espera un avance en el control de la naturaleza, una mejora en la calidad de vida, sin embargo parece beneficiar sólo a determinados grupos sociales. De suerte que es el deseo de enriquecimiento y poder, más que el de saber, el que hoy impone a la ciencia y a la técnica el imperativo de mejorar sus actuaciones y la realización de sus productos. Dejando de lado las razones humanitarias se le da al desarrollo de la ciencia un sentido a favor del incremento del poder económico y político. Hay una preocupación por los sin voz, pero que se verán afectados por los resultados del cambio técnico. Es importante dar cuenta de las decisiones que se adoptan y cómo se adoptan, pero también del "programa oculto" que influye en tales decisiones, y que nunca se hace explícito. Se trataría de desvelar intereses y procesos sociales más profundos que pueden estar en la base de las elecciones sociales de la tecnología. Aceptar acríticamente la tecnología implica un contrato social implícito cuyas condiciones sólo advertimos a menudo mucho después de concretarlo permitiendo que se vayan remodelando las condiciones de vida humanas de modos no deseados y con consecuencias negativas para amplias capas de la población y para el futuro del planeta. Lo que pareciera ser elecciones meramente técnicas son en realidad opciones hacia formas de vida social y política que van construyendo a la sociedad y configurando a las personas, sin plantearse un momento valorativo y reflexivo que introduzca cuestiones sobre las posibilidades de crecimiento de la libertad humana, de la creatividad o de otros valores. No aceptemos vivir encadenados como los prisioneros en la caverna de Platón, rompamos las cadenas pensando críticamente qué sociedad tenemos y qué sociedad queremos. No debemos caer en un “tecnofanatismo” siendo acríticos considerando que el progreso tecnológico traerá progreso económico y por ende social, creyendo que la tecnología es un futuro de promesas que se expandirá a todos los seres humanos; tampoco debemos quedarnos con las visiones “tecnofóbicas”, considerando a la ciencia y a la tecnología como una amenaza para el orden social, donde se le atribuye a la tecnología la causa de todos los males. Ambos son dos caras de la misma moneda donde la tecnología ocupa un lugar central y un rol determinante. Desde la educación se puede contribuir a desmitificar la tecnología contrarrestando alguno de los riesgos que suele traer y para ello hay que conocerla pero no sólo en su aspecto funcional, sino también en el impacto que causa.
Robótica y automatización El campo de la robótica tiene sus orígenes en la ciencia ficción. El término robot proviene del checo y lo usó por primera vez el escritor Karel Capek en 1917 para referirse en sus obras a máquinas con forma de humanoide. Tuvieron que transcurrir otros cuarenta años antes de que se iniciara la moderna tecnología de la robótica industrial. Actualmente los robots son manipuladores mecánicos muy automatizados controlados por computadora. La automatización y la robótica son dos tecnologías estrechamente relacionadas. En un contexto industrial podemos definir la automatización como una tecnología que está relacionada con el empleo de sistemas mecánicos, electrónicos y basados en computadoras en la operación y control de la operación. Ejemplos de estas tecnología son lineas de transferencias, máquina de montaje mecanizado, sistema de control de realimentación (aplicado a los procesos industriales), máquinas herramienta con control numérico, y robots. En consecuencia la robótica es una forma de automatización industrial.Hay tres clases amplias de automatización industrial: automatización fija, automatización programable y automatización flexible. La automatización fija se utiliza cuando el volumen de producción es muy alto y por tanto es adecuada para diseñar equipos especializados para procesar el producto (o un componente de un producto) con alto rendimiento y con elevadas tasas de producción. Un buen ejemplo de la automatización fija es el de embotelladoras de bebida. La economía de la automatización fija es tal que el costo de los equipos especiales puede dividirse en un gran número de unidades y los costos unitarios resultantes son bajos con respecto a los métodos de producción alternativos. El riesgo encontrado con esta automatización es que al ser el costo de inversión inicial elevado si el volumen de produción resulta ser mas bajo que el previsto los costos unitarios serán también más grandes que los considerados en las previsiones. Otro problema con la automatización fija es que el equipo está especialmente diseñado para obtener el producto y una vez que se halla acabado el ciclo de vida del producto es probable que el equipo quede obsoleto. La automatización programable se emplea cuando el volumen de producción es relativamente bajo y hay una diversidad de producción a obtener. En este caso el equipo de producción está diseñado para ser adaptable a variaciones en la configuración del producto. Esta caracteristica de adaptabilidad se realiza haciendo funcionar el equipo bajo el control de un "programa" de instrucciones que se preparó especialmente para el producto dado. El programa se introduce por lectura en el equipo de producción y este último realiza la secuencia particular de operaciones de procesamiento (o montaje) para obtener el producto. En términos de economía el costo del equipo programable puede repartirse entre un grán número de productos aún cuando sean diferentes. Gracias a la característica de programación y a la adaptabilidad resultante del equipo muchos productos diferentes y únicos en su género pueden obtenerse económicamente en pequeños lotes. Como ejemplo de esto mencionaremos el equipo que fabrica utensillos de plástico, el cual con cambios mínimos de matriz y la instalación del software adecuado podemos obtener una infinidad de objetos como ser baldes, vasos, platos, cubiertos descartables, guantes, etc. Existe una tercera categoría entre automatización fija y automatización programable que se denomina automatización flexible o conocido como sistema de fabricación integrado por computadora. El concepto de automatización flexible solo se desarrolló en la práctica en los últimos veinte años. La experiencia adquirida hasta ahora con este tipo de automatización indica que es más adecuado para el rango de producción de volumen medio. Tal como se indica por su posición relativa con los otros dos tipos, los sistemas flexibles tienen alguna de las características de la automatización fija y de la automatización programable. Debe programarse para diferentes configuraciones de producto pero la diversidad de las configuraciones suele estar más limitada que para la automatización programable lo que permite que se produzca un cierto grado de integración en el sistema. Los sistemas automatizados flexibles suelen estar constituidos por una serie de estaciones de trabajo que están interconectadas por un sistema de almacenamiento y manipulación de materiales. Una computadora central se utiliza para controlar las diversas actividades que se producen en el sistema encaminándo las diversas piezas a las distintas etapas de producción y controlando las operaciones programadas en las distintas etapas. De los tres tipos de automatización la robótica coincide más estrechamente con la automatización programable. Un robot industrial es una máquina programable de uso general que tiene unas carácterísticas antropomórficas o humanoides. La característica humnoide más típica de los robots actuales es la de sus brasos móviles. El robot puede programarse para desplazar su brazo através de una secuencia de movimiento con el fin de realizar una tarea de utilidad. Repetirá este modelo de movimiento una y otra vez hasta que se reprograme para ejecutar alguna otra tarea. Por consiguiente la característica de programación permite que los robots se utilicen para una diversidad de operaciones industriales diferentes. muchas de las cuales implican el trabajo del robot junto con otros elementos de equipos automatizados o semi automatizados.

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